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Maridajes de la cerveza

Maridar alimentos es un cruce entre habilidad, entendida como la capacidad de ajustar la proporción necesaria de cada elemento y conocer que ocurre con las distintas texturas, sabores y aromas cuando se unen; y de juego, este último entendido en el sentido de imaginación e ingenio. Supone una maestría basada en la búsqueda de la combinación perfecta de los alimentos. Se trata de un juego a dos, y se refiere especialmente a la combinación adecuada del elemento comida, con el elemento bebida (cerveza, vino,…).

Cuando se produce una acertada combinación entre comida y bebida, se produce –no en vano- una transformación tanto de la comida, como de la bebida, aumentando ambas su capacidad de proporcionar experiencias perdurables al paladar. Y si bien el maridaje (entendido como la conformidad con la que algunas cosas se enlazan entre sí) está muy alejado de ser una ciencia, no es menos cierto que a fuerza de experiencia y una cierta lógica en el gusto a la hora de combinar, se puede dar alguna recomendación de carácter general, sin olvidar la máxima de que ningún elemento debe anular al otro. En el caso de producirse esa anulación de un elemento sobre el otro, el maridaje habrá fracasado.

Cada Cerveza tiene su momento, o dicho de otro modo, cada hora del día tiene su propia cerveza; así una buena Pilsner es la recomendación perfecta para el momento de un aperitivo. En el caso de querer calmar la sed a cualquier hora del día, lo mejor sería una cerveza blanca de trigo, mientras que durante la tarde cobran protagonismo los estilos de cerveza con mayores densidades y con sabores más pronunciados. Reservando las cervezas con mayor graduación alcohólica para la noche y los momentos de descanso.

En el caso de querer disfrutar de una Cerveza acompañada de con comida existen unas recomendaciones básicas:

VERDURAS


 

Los platos que contienen ingredientes ácidos maridan a la perfección con la cerveza; y así las cervezas más ligeras, de menor cuerpo y con menos graduación alcohólica serían las recomendaciones más adecuadas para combinar con casi cualquier ensalada, con verduras, menestra y especialmente con las verduras más amargas (habas, espárragos y alcachofas), aliñadas con mostazas, vinagres o plantas aromáticas.

QUESOS


 

En el caso de los quesos, para los quesos más cremosos y frescos, es recomendable la cerveza sin alcohol, puesto que potenciará su sabor de forma incomparable. Para los quesos semicurados existe una amplia disponibilidad de estilos de Cerveza, entre los que no pueden faltar las Lager y las Ales más suaves, reservando las Cervezas con mayor cuerpo y sabor, como pueden ser las cervezas de Abadía, para los quesos curados y añejos..

PASTA


 

Para la pasta, y dependiendo del acompañamiento -más ligero, condimentado con verduras o setas, con salsas espesas y suculentas, con salsas de queso o bechamel, con frutos del mar y pescados, o con salazones y especias-  los estilos de cerveza más oportunos serían por ese mismo orden; Lager o Blanche, Ales o incluso Dubbel o de Abadía, Cervezas extra lupuladas como la India Pale Ale, las Stron Ales y por último las Weizen, Amber lager o Trapenses.

PESCADOS


 

En el caso del pescado, aquellos con mayor contenido graso y los pescados azules encuentran un acertado contrapunto con las cervezas más refrescantes, como puede ser cualquier estilo de cerveza Lager. En el caso de los pescados en salazón, ahumados, escabechados, marinados, en conserva o cocinados en fritura o a la plancha; la combinación sería mucho más abierta.

CARNES


 

Cuando seleccionamos el tipo de Cerveza más apropiada que acompañará las carnes, es interesante considerar el tipo de especias y de otros condimentos que lleva, sin olvidar la salsa con la que se sirve; y así cuando el plato de carne es presentado con sazonadores fuertes y sin ser demasiado picantes, el acierto en el maridaje nos conduce hacia las cervezas con maltas más tostadas e incluso maltas oscuras y con bastante cuerpo, entre las que se encontrarían las cervezas Extra, las Rauchbier o las Strong Ales.

POSTRES


 

En el caso de los postres la combinación perfecta será aquella que potencie el sabor de unos y otras. Así en el caso de los dulces, lo apropiado sería que la Cerveza fuera al menos tan dulce como el propio postre para no caer en desequilibrios, ya que la amargura, la acidez o el alcohol de la bebida podrán arruinar una gran combinación.  En el caso de las tartas o postres de frutas, el acompañamiento perfecto lo aportaría las cervezas de estilo Fruit-Lambic que aporten notas frutales, a caramelo o toffee sin abusar del grado alcohólico. Para el acompañamiento de chocolate negro se propone una combinación muy clásica de cerveza negra dentro de la gama de estilos Porter o Stout, y si el chocolate es caliente (o líquido) la combinación más adecuada sería con una Barley  wine.